Informes recientes de opinión pública señalan a la corrupción como uno de los principales problemas del país. Sus consecuencias van más allá del desvío de fondos y un gasto público ineficiente. La corrupción erosiona la confianza en las instituciones democráticas.
Durante las campañas electorales, los integrantes de partidos políticos pueden desviar los fondos públicos aumentando los gastos de campaña electoral artificialmente para recibir reembolsos por encima de lo efectivamente gastado. Estos fondos beneficiarían a grupos reducidos de integrantes de partidos políticos, que se lucrarían del dinero del Estado. Estas prácticas minan la confianza de la ciudadanía en los partidos políticos, dando paso a que las personas consideren que los partidos políticos no los representan, porque no cumplen con la función de velar por los intereses de los electores. En la actualidad, cada vez más personas consideran que no simpatizan con partidos políticos tradicionales.
Por otra parte, los funcionarios públicos podrían caer en la tentación de beneficiar con programas sociales a ciertos grupos de personas para que voten por la opción política que ellos representan. Esto significa que los programas sociales no llegan a todas las personas que debería llegar. Esta relación clientelar hace que las personas pierdan de vista una de las funciones de las elecciones: usar el voto como una forma de “castigar” o “aprobar” la gestión de un gobierno.
Por esto, es importante crear consciencia sobre el uso incorrecto de los fondos públicos. ¿conoces algún caso en tu ciudad? Si es así, puedes compartirlo a través de Reporte Ciudadano

